Escritos
CONTROL+Z
‘Cuando el deseo sobrepasa a la realidad’
Hoy te traigo un mini retal. De hecho creo que es más un deseo incumplido o una mera anécdota, que un retal de una historia como lo son los otros retales que escribo.
Hace muchos años, era jovencita, casi una niña, cuando empecé mis escarceos con Mac (Apple) y conocí el comando de deshacer que, como seguramente sabrás, en Mac se hace a través de dos teclas, La manzanita y la tecla z. Tiempo después, también me sumergí en el mundo Windows, y aquí aprendí que el deshacer también existía pero apretando la tecla control y también la z. Yo personalmente flipé. Eran años de aprendizaje constante, aunque creo que el camino de la vida de cualquiera es un aprendizaje constante, parece que cuando eres más joven todo es novedoso y espectacular, o al menos así viví yo aquellos años. Como estaba aprendiendo a marchas forzadas el mundo de la informática, puerta que se había abierto hacía relativamente poco, un comando que te dejaba deshacer la ‘cagada’ de turno era de gran ayuda. Te diré un secreto, sigue siendo de gran ayuda a día de hoy para mí. Y es que mientras estás haciendo lo que sea que hagas, te da tranquilidad el saber que apretando dos teclas solucionarás el error que puedas cometer, que creo, bueno… estoy segura, todos cometemos.
En aquella época aprendí a manejar el Photoshop, y cualquier trazado mal hecho, con un control+z quedaba solucionado. Que utilizabas un filtro que más que quedar bien, le daba una patada al diseño que llevabas días currándote, pues control+z de nuevo. Y así un largo etcétera de errores digitales cotidianos salvados ipso facto por dos teclitas. Así de sencillo, mientras no guardes tu trabajo, que tampoco se acaba el mundo si lo haces, pues la mayoría de software tiene un historial que te permite deshacer lo hecho.
Y después de esta pequeña clase magistral sobre la utilidad del comando control+z, sigo con mi anécdota que es para lo que estaba yo escribiendo este retal, ¿Verdad?
Aquí es donde viene el subtítulo del este retal: cuando el deseo sobrepasa la realidad. Un día, no recuerdo cual, fui a coger un vaso, pero no un vaso cualquiera sino el VASO en mayúsculas porque por alguna extraña razón que desconozco es mi vaso preferido, y de repente: ¡crash! vaso al suelo, evidentemente hecho pedazos. Ahora toca deshacer el desastre. Y aquí es cuando me doy de bruces con la realidad, pues no existe un control+z para deshacer la caída del vaso o recomponer las piececitas de cristales en las que se ha convertido mi preciado tesoro, sniff, sniff… <<Bienvenida a la realidad no digital querida mía>>, me digo en uno de esos pensamientos absurdos en los que te hablas a ti misma como si fueras otra persona.
—¡Jopetas! —como diría mi pequeñ@.
Yo sin embargo, que después de los años he aprendido muchos vocablos y a cual más culto digo: —¡joder!. Y no te creas que la queja va por el vaso, no, el vaso no tiene tanta importancia, la queja va porque me parece del todo surrealista llegar a necesitar esas dos pequeñas teclas para solucionar un problema. Muy normal no lo veo… Pero supongo que al final nuestras mentes se programan cual ordenadores y creen que lo que sirve para una cosa sirve para otra, y no, no es así… ohhhhh!
Quijote vio enemigos en los molinos, y yo busco comandos solucionadores… me parto.
En fin, que nos toca tirar de nuestros recursos. Intentaremos que ese vaso no se caiga, que ese comentario hiriente no salga de nuestra boca, que esa caída fortuita no se repita controlando mejor nuestros movimientos, y así un largo etcétera, pues señoras y señores, no hay forma de que el control+z se instaure en nuestras vidas, al menos de momento.
Y hasta aquí el retal/anécdota de hoy, sé que puede parecerte insulso, o quizá absurdo, pero quizá y solo quizá seas tan ingenuo/a como yo y también hayas anhelado el comando de deshacer en algún momento de tu vida. Si es así por favoooor escríbeme, me siento sola en esta absurda encrucijada, llena de deseos que sobrepasan la realidad.
Gracias por haberlo leído.
¡Abrazacos virtuales para ti!









